¿FUGA DEL URIBISMO POR LA LLEGADA DE OVIEDO? PALOMA CAE 4% DESDE EL NOMBRAMIENTO DE LA FÓRMULA VICEPRESIDENCIAL
El crecimiento de Paloma Valencia tras la Gran Consulta fue presentado como una señal clara de consolidación dentro del uribismo. Su salto en las encuestas la posicionó rápidamente como una de las principales cartas de la derecha. Sin embargo, en las últimas mediciones empieza a aparecer una pregunta incómoda: ¿qué pasó con una parte de ese apoyo?
Los datos sugieren que no todo el bloque que la llevó a ganar la consulta se mantuvo unido después de su proclamación como candidata única. Antes de la unificación, los nueve precandidatos que conformaban la llamada Gran Consulta sumaban cerca de un 23,3% en intención de voto.
Hoy, bajo una sola candidatura, la cifra es distinta. La misma encuestadora que midió ese bloque -Guarumo- reporta que Paloma Valencia alcanza un 19,9%. La diferencia es clara:Paloma Valencia cae casi cuatro puntos en tan solo 2 meses.
Para el Uribismo la pregunta dejó de ser cuánto se creció y pasó a ser por qué se perdió una parte del respaldo inicial. Una de las hipótesis que empieza a tomar fuerza tiene que ver con la elección de la fórmula vicepresidencial. La llegada de Juan Daniel Oviedo, con posturas más liberales en temas sociales, ha generado incomodidad en sectores tradicionales del uribismo. Para una parte de ese electorado, asuntos como el aborto, el matrimonio igualitario o la regulación de drogas no son secundarios, sino definitorios.
El fenómeno es conocido: cuando un proyecto político intenta ampliar su espectro, corre el riesgo de tensionar su base. Gana en algunos sectores, pero pierde en otros. Y en el caso de Paloma Valencia, los datos parecen indicar que ese equilibrio todavía no se logra y que más bien está perdiendo apoyos de forma acelerada.
Cuando se observan las tres mediciones de Guarumo en el 2026, la tendencia es clara: en enero el bloque de la Gran Consulta sumaba 23,3%, en febrero baja a 21,7% y, tras la unificación en marzo, la candidatura de Paloma Valencia se ubica en 19,9%.
Es decir, no se trata de una variación aislada, sino de una trayectoria descendente sostenida de 3,4 puntos en dos meses. Lo relevante es que la caída no se detiene con la consolidación, sino que continúa incluso después de definir una candidata única, lo que sugiere que el problema no es solo de fragmentación previa, sino de retención de apoyo en el proceso de unificación.
La conclusión es incómoda, pero difícil de ignorar. La candidatura de Paloma Valencia no está enfrentando un problema de visibilidad ni de posicionamiento, sino de retención de apoyo. Y en una elección donde cada punto puede ser decisivo, perder parte de la base antes de consolidarse puede convertirse en un obstáculo mayor.

